Club de lectors de Francesc Badia

Posted in Club de lectors de Francesc Badia by lectors on 18 maig 2009

                                            

Novel·la policiaca

  En PDF: fbadia92@gmail.com

 

             

 

 

 

 

 

 

 

Darrera del taulell, un caporal passa comptes a uns mots encreuats. Asseguts, al voltant
d’una taula, dos agents peten la xerrada…

CC –¡Buenas noches! ¿Cabo, está usted al mando?
–Sí senyor.
–Mire, mi amigo aquí presente y yo estábamos cenando en La Habana Vieja cuando un
carterista ha sustraído un monedero a una señora del local. El monedero ha sido
recuperado, pero, cuando hemos salido, el carterista y dos individuos más, nos estaban
esperando en el interior de un coche, que nos ha seguido hasta aquí…
–Bueno, verá, señor… Esta noche estamos faltos de personal, pero, si quiere, puede usted
poner una denuncia relatando los hechos…

El comissari el deixa amb la paraula a la boca, es treu de la butxaca la Blackberry i simula
fer una trucada… Al cap d’una estona…

–¡Buenas noches! Quisiera hablar con el Comandante en Jefe… Soy su amigo Gonçal
Casadelles… Sí, gracias… Espero…
¡Fidel! ¡Querido amigo y camarada!… Sí, soy Gonçal..! No, no te llamo desde Barcelona.
Estoy en La Habana… ¡Chico! Claro que iré a verte… ¡Nada, hombre, esto són achaques
revolucionarios! ¡Tu, estás hecho un chaval! Bueno, mira… Estoy con un amigo en una
comissaria de La Habana Vieja… Sí, cerca de tu casa… ¿Qué, porqué..? Porqué hemos
tenido un altercado, con tres individuos, a la salida de un restaurante… Uno de ellos, ha
robado un monedero a una señora que estava cenando y tuve que intervenir… ¡Ya tu
sabes..! Uno es, o, no es…

El color de la cara dels agents de policia, pren una tonalitat propera a la dels seus
uniformes… Els que eren asseguts parlant, s’han posat dempeus com si anessin a passarlos
revista… El caporal, comença a repartir ordres, empès per una molla imaginària…

¡Vayan a por los carros y den con ellos! ¡Los quiero de vuelta y media y con las manijas
puestas!

–No, mi comandante… Estamos bien… Lo que pasó fue que nos siguieron con el carro
hasta la comisaria… ¡Sí, chico! Como lo oyes… ¡No! Ningún problema… Los camaradas
policías se pusieron, de inmediato, manos a la obra… ¿En casa? ¡Bien! Ya te contaré… Tú,
te me cuidas mucho, que todavía tenemos que ir a echarle plomo…

La conversa s’allarga fins que la porta de la comissaria s’obre, deixant pas als tres
delinqüents emmanillats i els policies que els acompanyen. El que havia furtat el moneder
s’atansa al comissari, però, el policia que té darrera li fot un calbot…

–¡Pendejo! ¡El señor, está hablando con el Comandante en Jefe!

–Bueno, Fidel, los ladrones acaban de ser detenidos… ¡Nada! ¡Faltaria más! ¿Sigues
recibiendo de madrugada?… Pues antes de regresar a Barcelona, te llamo y nos vemos…
¡Claro, que sí! ¡A tus ordenes, comandante!

El caporal s’atansa, amb timidesa, fins on es troba el comissari.

–Perdone, señor. Estaba, usted, platicando con..?
–¡Con Fidel Castro! ¿Con quién, sinó?
–Es un honor para nosotros, haber tenido en nuestra comisaria, a unos amigos del
camarada, Comandante en Jefe, Fidel. Si necesitan alguna cosa… Lo que sea… No duden
pedirlo…
–¡Gracias, cabo! Deltell, anem a buscar el cotxe?

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